Rumbo al 250.º aniversario de EE. UU.: comunidades luchan por recuperar sus narrativas

POR PRENSA ATLANTA GLOBAL
- A medida que la Administración Trump impulsa la reescritura o eliminación de la historia no blanca del país — censurando exposiciones en museos nacionales, retirando placas de parques públicos, borrando festividades nacionales — escuchamos a oradores hablar sobre el esfuerzo por recuperar las narrativas comunitarias.
En un contexto de creciente control migratorio, la administración Trump ha sido señalada por implementar políticas que reconfiguran la narrativa histórica del país, limitando la visibilidad de las minorías étnicas a través de la censura en museos, la remoción de placas públicas y la supresión de festividades nacionales.
Durante la videoconferencia “En vísperas del 250 aniversario: el impulso para recuperar las narrativas comunitarias”, organizada por American Community Media (ACoM), líderes comunitarios y defensores de derechos civiles alertaron sobre un esfuerzo coordinado para imponer una versión limitada y excluyente de la historia nacional.
MUSEOS BAJO PRESIÓN POLÍTICA
Ann Burroughs, presidenta del Japanese American National Museum (JANM) y de la junta directiva de Amnesty International, afirmó que los museos étnicos son guardianes de la memoria colectiva.
“Nos resistimos al olvido y defendemos la verdad completa. Al acercarnos al 250 aniversario del país, debemos preguntarnos quién decide qué se recuerda y qué se borra”, señaló.
Burroughs advirtió que desde principios de 2025 los museos han enfrentado presiones para modificar interpretaciones históricas, omitir relatos incómodos y ajustarse a intereses políticos, además de ver amenazado su financiamiento.
“El espacio cívico se ha reducido y uno de los primeros derechos en verse afectados es el de la Primera Enmienda”, alertó.
MANIPULACIÓN DEL RELATO HISTÓRICO
Margaret Huang, investigadora principal de The Leadership Conference on Civil Rights and Human Rights y exdirectora ejecutiva del Southern Poverty Law Center, señaló que su educación en Tennessee omitió capítulos fundamentales de la historia estadounidense, como la Reconstrucción, el internamiento de ciudadanos japonés-estadounidenses y el Movimiento por los Derechos Civiles.
“Me quedé tan asombrada de que esto fuera parte de la historia de Estados Unidos y que nunca lo hubiera aprendido, y, por supuesto, inmediatamente me pregunté: ¿qué más desconozco?”
Señaló que esa experiencia la llevó a dedicar su vida a cuestionar narrativas falsas y la renuencia de muchos a confrontar la verdadera historia, así como a reconocer las historias de numerosas personas en el país que no cuentan con una plataforma oficial.
“El Southern Poverty Law Center ha estado rastreando los monumentos confederados en todo el país durante muchos años. Lo que descubrimos es que hay monumentos confederados en casi todos los estados, lo cual resulta un tanto sorprendente, ya que la Guerra de Secesión no se libró fuera del Sur y de los estados de la Costa Este”.
Esto la condujo a documentar la proliferación de monumentos confederados en casi todo el país, muchos de ellos erigidos décadas después de la Guerra Civil para reforzar la supremacía blanca.
Sin embargo, afirmó que existen monumentos a generales confederados y otros altos líderes de la Confederación por todo el país: calles con sus nombres, escuelas con sus nombres, estatuas erigidas en los lugares más insospechados.
De acuerdo con Huang, estos monumentos se construyeron 60 u 80 años después, cuando la narrativa de la supremacía blanca estaba en primer plano,
particularmente para oponerse al movimiento por los derechos civiles”.
Indicó que el auge de los monumentos confederados coincidió con el momento en que activistas comunitarios en el Sur y en otras regiones exigían la eliminación de las leyes de Jim Crow y el fin de la segregación, elevando a figuras que, históricamente, no han sido héroes nacionales.
UNA HISTORIA INCOMPLETA
A su turno, el periodista Ray Suárez, autor del libro “We Are Home: Becoming American in el siglo XXI”, advirtió que el gobierno está utilizando su poder político y financiero para revertir más de medio siglo de avances en la interpretación inclusiva de la historia estadounidense.
“Como el último coletazo de un animal moribundo, le da a los blancos la oportunidad de usar su poder demográfico para imponer una narrativa fantasiosa a Estados Unidos, justo cuando reflexiona sobre sus 250 años de existencia”.
El periodista expresó que recientemente fue eliminada la referencia a la historia de la esclavitud en un sitio vinculado a un presidente que fue propietario de personas esclavizadas, decisión tomada por empleados del Servicio de Parques Nacionales debido a la postura de Donald Trump, quien considera que gran parte de la reinterpretación de la historia nacional implica, en sus propias palabras, afirmar que “la esclavitud fue mala”.
Acotó que -en efecto- la esclavitud fue una práctica profundamente injusta y constituye una parte fundamental del pasado del país y de su evolución histórica. Añadió que, tras la liberación de aproximadamente cuatro millones de personas esclavizadas en el sur de Estados Unidos, la lucha por la libertad y la igualdad debió continuar durante otros cien años.
“SE BORRAN LAS VOCES Y MEMORIAS DE COMUNIDADES ENTERAS”
Por su parte, Anneshia Hardy, directora ejecutiva de Alabama Values, afirmó que el 250 aniversario se presenta como una conmemoración, pero en realidad responde a un momento profundamente político.
“Se nos pide celebrar una historia cuidadosamente seleccionada e incompleta, mientras se borran las voces y memorias de comunidades enteras”, sostuvo.
“Vemos cómo se presiona a los museos nacionales para que cancelen o censuren sus exposiciones. Vemos cómo se restringe el currículo escolar en nombre de la neutralidad o limitando lo que se denomina “conceptos divisivos”. Y nada de esto se describe, curiosamente, como borrado”.
Hardy concluyó que controlar la historia siempre ha sido una herramienta de poder, y que excluir a comunidades de la memoria oficial facilita también su exclusión de derechos, recursos y participación plena en la democracia.
PANELISTAS INVITADOS
Margaret Huang: Senior Fellow de The Leadership Conference on Civil Rights and Human Rights y ex presidenta y directora ejecutiva del Southern Poverty Law Center.
Ann Burroughs: Presidenta y directora ejecutiva del Japanese American National Museum (JANM) y presidenta del Consejo Internacional de Amnistía Internacional.
Ray Suarez: Periodista y autor del libro “We Are Home: Becoming American in el siglo XXI”.
Anneshia Hardy: Directora ejecutiva de Alabama Values.
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