Últimas actualizaciones del ataque que dejó a dos guardias al borde de la muerte

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WASHINGTON, D.C. — Dos miembros de la Guardia Nacional de Virginia Occidental permanecen en condición crítica tras ser víctimas de un violento ataque estilo emboscada la tarde del miércoles en la capital del país, según confirmaron autoridades federales.

Las víctimas, identificadas como la especialista Sarah Beckstrom, de 20 años, y el soldado raso Andrew Wolfe, de 24, fueron atacadas mientras realizaban labores de presencia y seguridad afuera de una estación del metro. Ambos habían jurado servicio en la Guardia Nacional menos de 24 horas antes del ataque.

La fiscal federal Jeanine Pirro informó que los dos militares fueron intervenidos quirúrgicamente y continúan luchando por sus vidas. “Están recibiendo la mejor atención médica posible. Sus familias están con ellos. Aún no sabemos cómo terminará esto”, declaró.
En un mensaje dirigido al país durante el Día de Acción de Gracias, pidió unir oraciones por los dos jóvenes.

Un ataque “calculado” y sin advertencia

Fuentes policiales describieron la escena como una emboscada clara y premeditada. La soldado Beckstrom fue la primera en ser alcanzada y cayó de inmediato con al menos dos impactos de bala.
El atacante, armado con una pistola con solo cuatro rondas iniciales, vació el cargador y luego tomó el arma de servicio de la soldado herida para continuar disparando. Wolfe fue alcanzado poco después.

El ataque terminó cuando un tercer miembro de la Guardia Nacional apuñaló al agresor con una navaja, mientras un cuarto guardia abrió fuego, hiriendo al sospechoso varias veces y neutralizando la amenaza.

Identifican al sospechoso

El atacante fue identificado como Rahmanullah Lakanwal, ciudadano afgano que ingresó a Estados Unidos en 2021. Según información confirmada por la CIA, Lakanwal trabajó previamente con fuerzas asociadas al gobierno estadounidense en Kandahar hasta el retiro militar de 2021.

La administración del presidente Donald Trump informó que el sospechoso aparentemente actuó solo. De acuerdo con Pirro, vivía con su esposa e hijos en Bellingham, Washington, y habría conducido desde la costa oeste hasta Washington, D.C., en los días previos al ataque.

Investigación se expande a otros estados

El director del FBI, Kash Patel, señaló que se ejecutó una orden de registro en la última residencia conocida del sospechoso en Washington State. Desde allí, los investigadores lograron ubicar contactos relacionados con él en San Diego.
Durante los operativos, agentes federales confiscaron varios dispositivos electrónicos —incluyendo teléfonos, laptops e iPads— que están siendo analizados.

“Seguiremos las evidencias donde nos lleven, dentro o fuera del país”, aseguró Patel.

Cargos y motivos aún en evaluación

El sospechoso enfrentará tres cargos de asalto con intención de matar mientras estaba armado, además de posesión de arma durante un crimen violento. Los cargos podrían aumentar dependiendo de la evolución médica de las víctimas.

Sobre el posible motivo, la fiscal Pirro señaló que “aún es demasiado pronto para saberlo”.
“Hay varias líneas de investigación abiertas, pero todavía no estamos listos para anunciar conclusiones”, afirmó.

Las autoridades continúan procesando evidencia mientras el país sigue pendiente del estado de los dos jóvenes miembros de la Guardia Nacional heridos en uno de los ataques más impactantes de los últimos meses.

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