Netanyahu afirma que hay indicios de la muerte de Ali Khamenei tras bombardeo en Teherán

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que existen “muchos indicios” de que el ayatolá iraní Ali Khamenei habría muerto tras un ataque aéreo conjunto de Israel y Estados Unidos contra su complejo oficial en Teherán.

En un mensaje televisado, Netanyahu aseguró que el operativo destruyó “el complejo del tirano” en el corazón de la capital iraní. “Esta mañana destruimos, en un ataque sorpresa, el complejo del tirano Khamenei en el corazón de Teherán, y hay muchos indicios de que ese tirano ya no esté vivo”, declaró. También indicó que la operación continuará “el tiempo que sea necesario”.

El mandatario confirmó además que se comunicó con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, después de los bombardeos, y destacó la magnitud de la ofensiva coordinada entre ambos países.

Hasta el momento, no existe confirmación independiente sobre el estado del líder supremo iraní. Mientras el gobierno israelí sostiene que el ataque pudo haber sido fatal, autoridades iraníes aseguran que Khamenei está con vida, aunque no han presentado pruebas concluyentes. La comunicación dentro de Irán permanece restringida y el acceso a información confiable es limitado.

Según reportes difundidos en Israel, la ofensiva incluyó el lanzamiento de aproximadamente treinta bombas sobre el complejo donde funcionan oficinas administrativas y residencias de altos funcionarios. Versiones extraoficiales señalaron que entre los posibles objetivos también figuraba el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aunque no se ha confirmado su situación.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que, “hasta donde yo sé, todos los altos funcionarios están vivos”. Sin embargo, reconoció la muerte de dos comandantes en los ataques. También cuestionó que los bombardeos se produjeran en medio de negociaciones nucleares.

Imágenes satelitales difundidas en las últimas horas muestran columnas de humo y estructuras destruidas dentro del complejo, considerado uno de los puntos más vigilados de Teherán. Testigos reportaron al menos tres explosiones en la zona y un fuerte despliegue militar y de vehículos de emergencia.

Tras el ataque, se registraron cortes de internet y fallas en las comunicaciones en varias regiones del país, lo que ha incrementado la incertidumbre sobre la situación real de los principales dirigentes iraníes.

Hasta ahora, no se ha emitido un comunicado oficial que confirme o desmienta de forma definitiva el estado del líder supremo, en medio de una creciente tensión regional.

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