De las primarias pasadas, a lo que está en juego en noviembre

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Por: Rafael Navarro-Especial para Prensa Atlanta

Este año, entre enero y mediados de mayo, utilizando algunas horas al día, toqué alrededor de mil puertas en el condado de Gwinnett, tratando de educar a los votantes registrados, especialmente a los jóvenes latinos entre los 19 y los 29 años, que en este territorio son mayoría, para que se interesaran por las elecciones primarias, escenario en el que la participación de nuestra comunidad todavía es escasa.

El mensaje era sencillo, pero no fácil de exponer por distintas razones, entre las que ahora puedo determinar tres de manera puntual: 1) La desinformación; la gente no sabe qué es una elección primaria y eso le hace sentirse ajena al proceso; 2) La falta de interés; de alguna manera la desinformación origina la falta de interés y en muchos casos la negativa a saber más sobre el tema, porque no le genera inquietudes y 3) la comparación; la mayoría de los latinos comparan los procesos electorales con sus países de origen de donde salieron expulsados y eso los desalienta.

Para entender un poco, las elecciones primarias, que generalmente se celebran en mayo, permiten que los votantes elijan quién representará a su partido —demócrata o republicano— en cargos como el Senado, la Cámara, la gobernación y otros puestos estatales o locales, en las elecciones generales que se programan siempre el martes siguiente al primer lunes de noviembre.

Si ningún candidato obtiene más del 50 % de los votos en la primaria, se celebra una segunda vuelta (runoff) para determinar el ganador, la que se programa cuatro semanas después.

Sin duda, dos de los cargos políticos de mayor importancia que se disputan en Georgia son el Senado Federal, en cabeza del demócrata Jon Ossoff y la silla del gobernador que deja vacante el republicano Brian Kemp, en este aspecto hay que enfatizar en que, los conservadores siguen divididos entre los republicanos tradicionales y el ala MAGA de extrema derecha que obedece a las órdenes del presidente Trump, esto no les permitió elegir esta vez, a ninguno de sus candidatos para noviembre.

Para el Senado Federal, el candidato MAGA Mike Collins, debe enfrentarse nuevamente al republicano Derek Dooley en segunda vuelta, y lo propio en la contienda a gobernación donde Burt Jones con la bendición de Trump, enfrentará a Rick Jackson republicano moderado del ala del gobernador Kemp.

Cada voto latino que se queda en casa es una decisión que otros toman por nosotros: sobre nuestras escuelas, nuestros trabajos, nuestra seguridad, nuestra economía y el futuro de nuestros hijos.

En ese sentido, las elecciones de noviembre no son simplemente una disputa entre partidos; son una oportunidad histórica para demostrar que nuestra voz cuenta, que nuestra presencia importa y que esta generación de latinos está lista para dejar de ser espectadora y convertirse en protagonista del presente político de este estado y de este país.

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