LA NUEVA BATALLA POR EL VOTO AFROAMERICANO: ACTIVISTAS ALERTAN SOBRE RETROCESOS EN LOS DERECHOS ELECTORALES DEL SUR DEL PAÍS

POR PRENSA ATLANTA GLOBAL
Lo que para algunos representa una disputa legal sobre mapas electorales, para líderes comunitarios y defensores de los derechos civiles constituye una amenaza directa a décadas de avances logrados por las minorías raciales en Estados Unidos.
La reciente decisión de la Corte Suprema relacionada con los distritos congresionales de Luisiana ha encendido las alarmas entre organizaciones defensoras del derecho al voto, que advierten sobre posibles consecuencias para la representación política de millones de afroamericanos, latinos y otros grupos minoritarios.
El tema fue analizado durante la conferencia virtual “Borrando el voto afroamericano en el Sur Profundo: cinco activistas por los derechos electorales contraatacan”, organizada por American Community Media (ACoM), donde expertos y activistas coincidieron en que el fallo judicial podría marcar un nuevo capítulo en el debilitamiento de la Ley de Derechos Electorales.
UNA DECISIÓN CON EFECTOS NACIONALES
El pasado 29 de abril, la Corte Suprema anuló un mapa congresional de Luisiana que incluía dos distritos de mayoría afroamericana. Para los expertos, el alcance de esta decisión va mucho más allá de las fronteras de ese estado.
Mitchell Brown, asesor legal en derechos electorales y coordinador de la Southern Leadership for Voter Engagement Network (SOLVE), explicó que la nueva interpretación judicial dificulta demostrar discriminación racial en los procesos de redistribución electoral.
“Se debe probar la discriminación intencional, lo que significa que se debe contar con una prueba irrefutable, esencialmente, que un legislador o un órgano legislativo declare que diseñaron este mapa para privar del derecho al voto y discriminar a los votantes afroamericanos, latinos y asiático-estadounidenses”, señaló.
Brown advirtió que al limitar la capacidad del Congreso para hacer cumplir la Decimoquinta Enmienda mediante la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, los estados podrían apresurarse a rediseñar sus mapas electorales bajo criterios partidistas.
“Los estados se apresurarán a modificar los distritos regidos por la Ley de Derechos Electorales por motivos partidistas”, afirmó.
Según Brown, el principal problema radica en que ahora el partidismo podría imponerse sobre los principios de equidad racial.
“Esta prisa por rediseñar los mapas resulta sumamente problemática, pues ahora es el partidismo, y no la justicia racial, lo que se impone”.
EL LEGADO DE LA LEY DE DERECHOS ELECTORALES
Para Amir Badat, abogado especializado en derechos de voto y estratega político de Fair Fight Action, la controversia actual debe entenderse dentro del contexto histórico de la lucha por los derechos civiles.
Badat recordó que la Ley de Derechos Electorales de 1965 transformó radicalmente la participación política de la población afroamericana.
“El resultado inmediato fue una expansión drástica del poder político de la población afroamericana. Se observó cómo las tasas de registro de votantes en las comunidades del sur pasaron de cifras de un solo dígito a alcanzar el 50, el 60 o incluso el 70%”.
Ese cambio se reflejó también en la representación política.
“En 1964, cuatro miembros del Congreso eran afroamericanos; en tan solo diez años, esa cifra se cuadruplicó con creces. Y hoy en día, hay más de 60 funcionarios electos afroamericanos en el Congreso, y esto es un resultado directo de la Ley de Derechos Electorales”.
Sin embargo, Badat considera que el reciente fallo forma parte de una serie de decisiones judiciales que han debilitado gradualmente las protecciones federales.
“Estos ataques comenzaron en 2013 con el caso Shelby County, el cual desmanteló la Sección Cinco y eliminó el requisito de aprobación previa al que estaban sujetos los estados del sur”.
Añadió que posteriormente el caso Brnovich también debilitó la capacidad de impugnar leyes que limitan la participación electoral.
Luisiana, en el centro de la disputa
UNO DE LOS ESTADOS MÁS AFECTADOS POR LA CONTROVERSIA ES LUISIANA
Davante Lewis, comisionado de Servicios Públicos de Luisiana, aseguró que actualmente se libra una intensa batalla política por la redistribución de distritos electorales.
“Nos encontramos ahora inmersos en una seria batalla por la redistribución de distritos electorales; el Senado estatal aprobó un nuevo mapa que reduciría la representación de la población afroamericana de dos distritos congresionales a tan solo uno”.
Lewis denunció que la medida concentraría a gran parte de los votantes afroamericanos en un único distrito, disminuyendo su influencia política en otras zonas del estado.
“Esta situación se ha convertido en una auténtica batalla en tiempo real”, sostuvo.
ECOS DE LA RECONSTRUCCIÓN Y LA ERA JIM CROW
Para Jerome Dees, director de políticas del Southern Poverty Law Center, los acontecimientos actuales evocan algunos de los momentos más complejos de la historia estadounidense.
“Nos encontramos ahora mismo en lo que podría considerarse una segunda era de la Reconstrucción”, afirmó.
Dees recordó que Alabama eligió a sus primeros congresistas afroamericanos durante la Reconstrucción, entre 1871 y 1877.
Sin embargo, tras el fin de ese periodo surgieron las leyes segregacionistas conocidas como Jim Crow.
“Tuvieron que transcurrir otros 115 años para que el estado de Alabama volviera a tener un congresista afroamericano para alzar la voz sobre los temas que realmente importan a ese 27% de la población del estado que es afroamericana”.
Para el activista, la representación política no es un asunto simbólico, sino una herramienta fundamental para garantizar que las necesidades de las comunidades sean escuchadas en los espacios de poder.
LA LUCHA POR LA REPRESENTACIÓN CONTINÚA
Anneshia Hardy, estratega de narrativa cultural y directora ejecutiva de Alabama Values, considera que el debate actual gira en torno al acceso al poder y la representación política.
“Estas acciones tienen que ver con el poder, la representación y si las comunidades afroamericanas y otras de color tendrán una voz significativa en la democracia”.
Hardy recordó que las tácticas para restringir el poder político de las minorías han evolucionado con el tiempo, aunque sus efectos siguen siendo similares.
“Las leyes de Jim Crow, los impuestos electorales, las pruebas de alfabetización y las primarias exclusivas para blancos fueron herramientas utilizadas para desmantelar el poder político de la población afroamericana tras la Reconstrucción”.
A su juicio, hoy esas prácticas se manifiestan bajo formas más sutiles.
“Hoy en día, ese mismo fenómeno se manifiesta bajo un prisma de supuesta neutralidad racial e indiferencia al color, una iteración moderna, pero con idénticos resultados discriminatorios”.
La activista concluyó que el objetivo continúa siendo el mismo. “El objetivo sigue siendo limitar el poder político y la representación de las comunidades afroamericanas; y cuando la ley ignora el racismo estructural y la supremacía blanca, resulta mucho más arduo demostrar la existencia de discriminación o ponerle remedio”.
UN DEBATE QUE TRASCIENDE A LA COMUNIDAD AFROAMERICANA
Aunque la discusión se centra actualmente en la representación afroamericana, los panelistas coincidieron en que las consecuencias podrían extenderse a otras comunidades minoritarias, incluida la población latina.
Para los defensores de los derechos electorales, la preocupación principal es que el debilitamiento de las protecciones federales abra la puerta a nuevos procesos de redistribución de distritos que reduzcan la capacidad de las minorías para elegir representantes que reflejen sus intereses y necesidades.
La batalla por el voto, afirman los ponentes, está lejos de terminar.
PANELISTAS INVITADOS






