MUERE A LOS 96 AÑOS DOLORES HUERTA, HISTÓRICA LÍDER DE LA LUCHA POR LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES LATINOS EN EE. UU.

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BAKERSFIELD, CALIFORNIA.—

Dolores Huerta, reconocida activista y defensora de los derechos de los trabajadores agrícolas y de la comunidad latina en Estados Unidos, falleció este miércoles 28 de octubre a los 96 años, según confirmó su familia a través de un comunicado difundido en redes sociales.

“Nos entristece profundamente anunciar que nuestra querida madre, Dolores Huerta, ha fallecido hoy a la edad de 96 años”, expresó su familia, que también pidió privacidad para afrontar este momento de duelo.

Huerta dedicó más de siete décadas de su vida a luchar por mejores salarios, condiciones laborales dignas y derechos para los trabajadores del campo, muchos de ellos inmigrantes latinos que durante años enfrentaron explotación y condiciones difíciles de trabajo.

En 1962, junto con el líder sindical César Chávez, cofundó la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, organización que posteriormente se convirtió en el sindicato United Farm Workers (UFW), una de las agrupaciones más importantes en la defensa de los trabajadores agrícolas de Estados Unidos.

Su liderazgo fue fundamental en las movilizaciones y los boicots que exigieron mejores condiciones para los campesinos, incluyendo salarios justos, protección laboral y reconocimiento sindical. También se hizo conocida por popularizar la frase “¡Sí, se puede!”, que se convirtió en un lema de lucha y esperanza para numerosos movimientos sociales.

En reconocimiento a su trayectoria, en 2012 recibió de manos del entonces presidente Barack Obama la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta distinción civil que concede el Gobierno estadounidense.

A lo largo de su vida, Huerta participó en numerosas protestas y fue arrestada en repetidas ocasiones por su activismo. Incluso en sus últimos años continuó defendiendo los derechos laborales, la igualdad y las oportunidades para las comunidades más vulnerables.

Su fallecimiento representa una gran pérdida para el movimiento sindical y la comunidad latina, que la recordarán como una de las figuras más influyentes en la lucha por la justicia social en Estados Unidos.

Su legado permanecerá vivo en las generaciones que continúan defendiendo los derechos de los trabajadores y el principio de que, unidos, los cambios son posibles.

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