Donald Trump realizó otro mitin y consiguió un público más entusiasta en Arizona: cientos de jóvenes lo ovacionaron en una iglesia

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0425062020

El presidente estadounidense dijo que sus simpatizantes son “valientes guerreros” que “se niegan a arrodillarse ante la izquierda radical”

No fue como uno de sus característicos mítines en grandes estadios, pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consiguió este martes algo más cercano a la multitud de seguidores que buscaba, cuando cientos de jóvenes conservadores llenaron una gran iglesia de Phoenix para escuchar su llamado a conseguir la reelección en noviembre.

El encuentro ofrecía una imagen totalmente distinta al mitin de Trump del pasado fin de semana en Tulsa, Oklahoma, el primero en la era del coronavirus y marcado por las localidades vacías. Trump elogió a los “jóvenes patriotas estadounidenses que se alzan en defensa de Estados Unidos y se niegan a arrodillarse ante la izquierda radical”.

Ustedes son los valientes guerreros que se interponen ante lo que ellos quieren y sus objetivos”, dijo a un público entusiasta. “Ellos odian nuestra historia. Odian nuestros valores y odian todo lo que apreciamos como estadounidenses”, atacó.

Trump intentaba recuperarse tras la escena en Tulsa, que pretendía simbolizar la reapertura del país y ser una demostración de fuerza política. En lugar de eso, produjo miles de asientos vacíos y dudas sobre el liderazgo de la campaña de reelección y sus posibilidades de conseguir otro mandato de cuatro años. La baja asistencia aumentó la atención sobre la visita de Trump a Arizona, que es tanto un estado en disputa en los comicios de 2020 como un creciente foco de infección de coronavirus.

Con el acto en Phoenix, organizado por Turning Point Action, un grupo presidido por el aliado de Trump Charlie Kirk, el mandatario aspiraba a revertir la atención de sus malos datos en encuestas, las crecientes infecciones de coronavirus en gran parte del sur y el oeste del país y de una economía mermada por el virus.

Su discurso estuvo lleno de frases clásicas de Trump: presumió de sus índices de audiencia en televisión; ridiculizó a su probable rival demócrata en las elecciones, Joe Biden, y tuvo duras palabras de resentimiento hacia China por su gestión de la crisis del coronavirus. Como hizo en Oklahoma el fin de semana pasado, se refirió al virus como “kung flu”, un juego de palabras entre gripe y kung fu que los estadounidenses de origen asiático consideran racista.

Pero a diferencia de su regreso a la campaña ante miles de asientos vacíos en Oklahoma, Trump pareció disfrutar de la energía del abarrotado -aunque más pequeño- recinto. También hizo una sombría advertencia a sus seguidores. “En mi opinión, estas serán las elecciones más corruptas en la historia del país”, dijo Trump, que ha redoblado sus acusaciones de que el voto por correo supondrá más fraude electoral, aunque no hay evidencias al respecto. “No podemos dejar que esto ocurra”, añadió.

Durante su visita a Arizona, que incluyó una visita a la frontera con México, la pandemia del COVID-19 se cernía sobre Trump.

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