Trump se está alistando para confrontar a un juez en relación a un caso que involucra documentos confidenciales.

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Donald Trump podría convertirse el martes en el primer expresidente estadounidense en comparecer ante un juez para enfrentar cargos federales, mientras la ciudad de Miami se preparaba para la posibilidad de protestas que, según funcionarios, podrían incluir decenas de miles de personas.

Había fuertes medidas de seguridad afuera del edificio de juzgados antes de que Trump arribara.

Trump encaró la histórica cita judicial con su típica fanfarronería, insistiendo —como lo ha hecho durante años con quejas legales— que no hizo nada indebido y que se le persigue por razones políticas. Pero la gravedad del momento era incontrovertida, pues deberá responder a 37 cargos penales de retener ilegalmente documentos clasificados que, según la fiscalía, habrían puesto en riesgo la seguridad nacional si se hubiesen revelado, y de tratar de esconderlos una vez que las autoridades exigieron su devolución.

El caso está lleno de implicaciones políticas para Trump, quien actualmente se perfila como el favorito entre los aspirantes a la candidatura presidencial republicana para las elecciones de 2024. El caso plantea profundas consecuencias políticas e incluso la posibilidad de una sentencia de cárcel de varios años. Incluso para un exmandatario quien ha estado sumido en investigaciones desde que abandonó el cargo político, el caso de los documentos resalta por el aparente volumen de evidencias acumuladas en su contra y por la severidad de las acusaciones.

Es además un momento histórico para el Departamento de Justicia, que hasta la semana pasada jamás había presentado cargos contra un expresidente. El secretario de Justicia, Merrick Garland, designado por el presidente Joe Biden, ha tratado de proteger al departamento contra los ataques políticos al designar a un fiscal especial, Jack Smith, quien el viernes declaró: “Tenemos un conjunto de leyes en este país, que rigen para todos”.

La presentación de cargos, aunque es mayormente una medida de oficio, es la más reciente en un proceso sin precedente de rendición de cuentas para Trump, quien además enfrenta cargos en Nueva York por pagar a mujeres por su silencio durante la campaña presidencial de 2016, y quien está además siendo investigado en Washington y Atlanta por las gestiones por revertir el resultado de las elecciones de 2020.

Trump, sin embargo, ha tratado de proyectar confianza a pesar del inequívoco riesgo legal que encara, atacando a Smith diciendo que es un “desquiciado”, jurando seguir con su candidatura y programando un discurso y un evento de recaudación de fondos en su club de golf en Bedminster, Nueva Jersey, el martes.

“Están haciendo esto porque no pueden ganar las elecciones limpiamente”, aseveró Trump el lunes en entrevista con Americano Media.

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