Abolición. No reformas

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Por Amilcar Ernesto Valencia 

Las recientes acciones letales por parte de los cuerpos policiacos en los Estados Unidos han levantado un enérgico llamado a la abolición de la policía, quitar los fondos y desmantelar una institución de la cual se nos ha hecho creer que tiene como fin principal:  “proteger” al pueblo. Sin embargo, hemos sido testigos por años cómo esta entidad ejerce brutalidad y termina con la vida
de hombres y mujeres de color.
La comunidad afroamericana y aliados se han manifestado en repudio luego del asesinato de George Floyd en Mineápolis por parte del oficial Derek
Chauvin. El movimiento de Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) exige que haya justicia racial y eso empieza por desmantelar a la policía.
Para muchos esto es muy extremo y lo primero que se preguntan es qué sucede si la policía no existe, cómo se van a evitar los asesinatos, robos, y violaciones.
En primer lugar, la policía no evita robos, muchas veces no resuelve crímenes, y en la gran mayoría los que abusan sexualmente
de personas nunca enfrentan la justicia. Desmantelar y quitar fondos a la policía no significa la ausencia de seguridad para la comunidad.
En la comunidad inmigrante también existen opiniones encontradas al respecto y aún no hemos podido reconciliar el racismo con la brutalidad policial.
Nos quedamos en razones simplistas como los comentarios en los medios sociales sobre el vandalismo y destrucción de propiedad,  dando más valor a los edificios que a la vida de las personas.
Muchos de nuestra comunidad hasta han dicho que el asesinato de Rayshard Brooks por parte de la policía de Atlanta fue justificado porque él se resistió al arresto o dicen que él era un criminal. Esto por supuesto pone de manifiesto dos cosas. Uno, la falta de conocimiento de la historia de la esclavitud,
segregación, y racismo. Dos, nuestro propio racismo internalizado que se puede resumir en que el oprimido asume la posición del opresor, su lenguaje, sus acciones y con ello justifica los actos violentos hacia su misma raza u otros grupos igualmente oprimidos.
Con respecto a la abolición y quitar los fondos a la policía; primero hay que aclarar que durante años se ha hablado de “Reformar” el sistema policial para que haya cambios significativos en la conducta de la policía por medio de nuevos entrenamientos, el uso de la tecnología y asignación de policías en áreas donde haya más interacción con la comunidad.
Básicamente la idea de reformar el sistema plantea que, aunque el sistema no es perfecto con el suficiente cuidado y enfoque, se puede limitar la habilidad de los oficiales de la policía de abusar de su poder o poner en peligro la vida de las personas que se suponen deben proteger.
Quitar fondos a la policía llama a disminución significativa del presupuesto policial y dirigir esos fondos a servicios comunitarios y apoyar la salud pública. En vez de financiar a la policía se invierte en trabajadores sociales y otros profesionales.
Es claro que una persona con problemas mentales necesita la ayuda de personal capacitado para atender sus necesidades, no policías
armados hasta los dientes como sucedió en el caso de Anthony Hill, quien padecía una enfermedad mental y fue asesinado por el oficial de policía Robert Olsen en Chamblee, Georgia en marzo de 2015 (Hill, afroamericano, veterano estaba desarmado cuando fue asesinado por Olsen, un policía blanco).
La propuesta de reducir los fondos a la policía considera que entre más dinero tienen a su disposición más agresivos se vuelven. Esto lo vimos a relucir durante las recientes protestas en todo el país. Policías con armas de guerra y tanques.
Los que dicen que la reforma es suficiente, ignoran que las reformas se han propuesto desde hace años, incluso por la policía de Minneapolis, pero el asesinato de Floyd deja al descubierto que el problema es estructural y que
es necesario desmantelarlo e imaginar otro mundo posible con otro tipo de seguridad comunitaria. Cabe recalcar que esta conversación no es nueva, pero ha ganado auge en las últimas semanas. Tampoco el asesinato de personas negras es nuevo, Oscar Grant, afroamericano asesinado en 2009 en Northern California, Tamir Rice (Clevelan Ohio, 2014), Michael Brown (Ferguson, 2014), Eric Garner (New York City, 2014) Freddie Gray (Baltimore, 2015), Walter Scott (North Charleston, 2015), Philando Castile (Minnesota, 2016), Alton
Sterling (Baton Rouge 2016), e innumerables otras personas de color como Breonna Taylor, George Floyd y Rayshard Brooks en 2020.
La abolición de la policía inicia con el corte presupuestario para crear las condiciones en las que la intervención policial no sea necesaria. No invertir en la policía e invertir en programas impulsados por la comunidad para promover la salud y la seguridad es el primer paso. El segundo paso es la Descentralización que significa la redistribución, las funciones de la policía a
personas que son entrenadas para atender situaciones específicas.
La policía responde a cualquier llamado en este momento, con la descentralización se evitará el uso de la fuerza. Lo que menos
necesita una persona que tiene problemas mentales es que un uniformado con armas se aproxime.
Tercero, la descriminalización. Básicamente esto se refiere a reconsiderar las ofensas que actualmente son tratadas como criminales. Por ejemplo, quedarse dormido en un drive thru de Wendy’s no es una ofensa criminal, aun así, una persona fue asesinada por este simple hecho.
Constantemente se criminaliza a las comunidades de color por ofensas que tienen doble estándar.
No sucede lo mismo si eres una persona blanca. Muchas personas afroamericanas terminan encarceladas por delitos menores, muchas veces injustamente condenados a pena capital. La raíz de todo es el sistema racista.
El problema no es de unos pocos oficiales malos “bad apples”, es el sistema que ha sido creado para proteger la propiedad no la gente.
Si nos remontamos a la historia de la abolición de la esclavitud, nos podemos dar cuenta que la creación de la fuerza policial fue inicialmente para
“controlar a las personas negras” y se perpetuaron enmiendas para encarcelar esclavos libres si cometían ciertas violaciones. Bajo la enmienda 13° (The 13th Amendment to the U.S. Constitution) se  declara que la esclavitud o trabajo forzado son permitidos si las personas cometen crímenes. De ahí viene la criminalización del afroamericano. La segregación bajo Juan Cuervo (Jim Crow) le siguió, continuó con la guerra en contra de las drogas en los 70’s, y otras reformas entre los 80’s-90’s que criminalizaron a la gente negra y marrón. Producto de ello, tenemos un sistema carcelario con más de 1.5 millones de personas encarceladas. Por ello es claro que la reforma policial no es suficiente.
Es tiempo de soñar con otro mundo posible, sin brutalidad policiaca y con protección y cuidado de comunitario.
No es un secreto que Inmigración (ICE) trabaja directamente con la policía. Muchos estarán de acuerdo que ICE causa terror en nuestra comunidad y que no debe existir como agencia.
Para abolir ICE tenemos que empezar con la policía.

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